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Venezuela ¿Sin norte?
Mientras se acrecienta la crisis económica y humanitaria en el país caribeño, ni el Gobierno ni la oposición parecen dar en la tecla a encontrar una solución al conflicto.
Inflación descontrolada, escases de elementos de primera necesidad, sumado a la falta de alimentos y medicamentos son un trinomio que, al parecer y lamentablemente, llego a Venezuela para quedarse en un ambiente de diálogo ausente. Días después de que la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) diera por concluidas las conversaciones iniciadas el pasado 30 de octubre, Maduro se jugó una nueva carta con el que según sus adversarios sólo busca ganar tiempo para aferrarse al poder. Según se confirmó en la fecha, el presidente del régimen chavista se enceuntra negociando una nueva reunión con el Papa Francisco en busca de reactivar el diálogo con la oposición. “Se está gestionando, ojalá se dé, un encuentro con el papa Francisco en el Vaticano”, anunció el gobernante socialista en su programa dominical de televisión, aunque no detalló en qué estado se encuentra la solicitud. “Ojalá se dé pronto y que en ese encuentro nuestra delegación y la delegación de la derecha (…) nos demos un abrazo”, agregó. La MUD congeló el pasado 6 de diciembre los diálogos emprendidos a instancias del Vaticano y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), acusando al gobierno de incumplir todos los puntos pactados al inicio de las negociaciones, entre los que se encuentran la liberación de presos políticos, el reestablecimiento del calendario electoral y asegurar un canal para brindad asistencia sanitaria ya limenticia a la población. El 26 de enero ratificó su negativa a retomar las negociaciones, al calificar el proceso como “un capítulo cerrado que no se volverá a abrir”. Para la oposición, el diálogo pasa por un adelanto de las elecciones presidenciales de diciembre de 2018, pero Maduro descarta por completo esa posibilidad. Para tratar de salvar el diálogo, los facilitadores presentaron una propuesta denominada “Acuerdo de convivencia democrática”, que planteaba la realización este año de las elecciones de gobernadores, las cuales debieron celebrarse en diciembre último. Los mediadores también proponían “abordar” el cronograma electoral de 2018. El documento fue recibido por el Gobierno, pero a la fecha no tuvo respuesta oficial. Como respuesta a esa iniciativa, la MUD consideró necesario plantear a la comunidad internacional demandas y propuestas para “la restitución del hilo constitucional”, a su juicio roto con la suspensión, el 20 de octubre, del proceso para un referendo revocatorio contra Maduro. Maduro sostuvo este domingo que hay sectores de la oposición que mantienen contactos en torno al diálogo. Igualmente, aseguró que existen intentos de “regularizar” la situación del Parlamento, de mayoría opositora, cuyas decisiones son consideradas “nulas” por la justicia, que lo declaró en desacato por juramentar a tres diputados cuya elección fue suspendida por supuesto fraude. Las declaraciones llegan en momentos en que la coalición opositora lleva a cabo un proceso de reestructuración, para evitar su quiebre. “A la alianza democrática hay que reestructurarla porque está en crisis”, reconoció el sábado en un comunicado Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, quien considera que la oposición no supo administrar “de forma unitaria y eficiente” el “enorme capital político” obtenido con su triunfo en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. En este sentido, el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chuo” Torrealba, aseveró que las declaraciones del Presidente Nicolás Maduro sobre que existen conversaciones entre Gobierno y oposición son falsas. En tanto se define el destino de la MUD, hacia adentro sostienen que “lo que no puede pasar nunca es perder el foco de que la responsabilidad de la crisis la tiene el Gobierno".