Región:
Mundo
Categoría:
Política

Expectativas y contradicciones para el G20 de Hamburgo

El 7 y 8 de julio los jefes de Estado y de Gobierno de las 20 principales potencias económicas se reúnen en Hamburgo, y cada país tiene sus propias expectativas ante la cumbre.

La canciller alemana, Angela Merkel, en su calidad de anfitriona, enfrenta una tarea complicada debido al profundo desacuerdo a nivel mundial. "El mundo está inquieto, hay menos acuerdo”, señaló Merkel previo al G20 y marco cuáles serán los principales retos de esta edición: el terrorismo, el cambio climático y el proteccionismo.

Entre los hombres fuertes que se darán cita en Hamburgo, la canciller no pudo evitar referirse a Donald Trump: "Las negociaciones en Hamburgo no serán fáciles”, señaló al respecto. Entre el proteccionismo, el libre comercio, las libertades cívicas y el acuerdo de París resolvió que "El disenso es obvio y sería deshonesto tratar de ocultarlo. Eso no lo haré”, agregó. Por otro lado, Merkel tampoco quiere aislar a Trump y afirmó que tratará de encontrar una solución común.

Estados Unidos: Según especialistas, Donald Trump llega a la Cumbre con la preferencia que no se llegase a acuerdos vinculantes de largo alcance. La salida de EE.UU. del Acuerdo de París dejó claro cuál es su postura respecto a la política climática. Ya en el marco del G7 en Italia, sus socios pudieron constatar lo difícil que es alcanzar soluciones concretas con la administración norteamericana. En Estados Unidos, Trump enfrenta fuertes presiones por la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales pasadas. Su encuentro con Putin será observado con atención.

Rusia: Rusia espera que la cumbre contribuya a normalizar las relaciones con los demás miembros que se distanciaron de Moscú tras la anexión de Crimea. Sin embargo, los expertos no creen que vaya a haber grandes avances en ese sentido en Hamburgo. Otros temas de interés para Rusia son la lucha contra el Estado Islámico y el control de las armas nucleares, sobre todo con miras a Corea del Norte.

Alemania: De cara a las elecciones generales en Alemania que tendrá lugar en septiembre, algunos especialistas consideran que el G20 es un regalo para Merkel quien se espera haga política global y desvíe la atención de los asuntos internos. Subrayó que espera negociaciones difíciles en Hamburgo y que defenderá una clara postura europea, sobre todo de cara a la política climática de EE.UU. Al mismo tiempo, se enfrenta a grandes expectativas, como principal representante de los países de la Unión Europea y "la última defensora del mundo libre”, como la llamó el New York Times.

China: China quiere ganar influencia internacional. De ahí que el G20 sea un evento importante para cumplir sus ambiciones geopolíticas. Para el gigante asiático, la cumbre es el foro ideal para abogar por un comercio mundial libre, el cual es vital para la segunda mayor economía del mundo, que vive sobre todo de las exportaciones. China está orgullosa de pertenecer al ilustre club del G20 y de haber organizado la cumbre el año pasado.

India: El primer ministro indio, Narendra Modi, intentará vender las reformas económicas de su gobierno. Sobre todo, busca beneficiarse de la cumbre a nivel nacional. Del encuentro bilateral planeado con el presidente chino, Xi Jinping, espera obtener soluciones para la disputa fronteriza entre India y China. Asimismo, quiere impulsar las relaciones comerciales entre los dos países más poblados del mundo.

Turquía: Para el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, la lucha contra el terrorismo es una prioridad. Espera obtener concesiones de sus socios del G20 al respecto. Por ejemplo, desea que se suspenda el suministro de armas a los kurdos rebeldes del norte de Siria y que los estadounidenses extraditen al predicador Fetullah Gülen, a quien responsabiliza del fallido golpe de Estado en julio de 2016. Sin embargo, Berlín le prohibió realizar mítines políticos dirigidos a los turcos en Alemania.

Arabia Saudita: Como consecuencia del conflicto abierto con Qatar, el rey saudí, Salman ben Abdelaziz Al Saud, canceló su participación. Tampoco su hijo viajará a Alemania. Una delegación saudí encabezada por un ministro sin cartera participará en la cumbre. De momento, Arabia Saudita no pareciera darle mucha importancia al G20.

Brasil: El presidente de Brasil, Michel Temer, primero había cancelado su viaje a Hamburgo sin especificar las razones. Después cambió de opinión y anunció su participación. Su indecisión refleja el caos político en Brasil. En la cumbre quiere demostrar normalidad y evitar dar la impresión de que su gobierno está paralizado. Además, Temer busca atraer a nuevos inversores y crear nuevas alianzas comerciales.

Sudáfrica: El único miembro africano del foro atraviesa una crisis. El presidente Zuma lucha contra la mayor tasa de desempleo dentro del G20 y la moneda rand está bajo presión. De ahí que le venga bien que África sea un tema prioritario en la agenda.